Acceso



joven2.jpg
Spanish English Portuguese

JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

En nuestro país, y teniendo en cuenta sólo los datos oficiales, durante el año 2011 se realizaron 118.359 abortos, y en los últimos 25 años, desde la ley de despenalización del aborto (1985-2009), y la posterior Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, se han realizado 1.693.317 interrupciones de embarazos. Teniendo en cuenta que algunas madres abortan más de una vez, podemos estimar que, desde que la ley despenalizó el aborto en nuestro país, cerca de un millón y medio de mujeres se han sometido a un aborto inducido. Existe una notable controversia científica sobre los potenciales efectos psicológicos perjudiciales para la mujer que se somete a un aborto provocado, y resulta curioso constatar que la mayor parte de abortos que se han realizado en nuestro país se acojan al supuesto de riesgo para la salud (psíquica) de la madre. En el año 2009 (último año en el que se contabilizó esta circunstancia como despenalizadora del aborto), este supuesto alcanzó al 96,74% de todos los abortos realizados.

En las últimas dos décadas ha ido existiendo un interés cada vez mayor en investigar a cerca de las secuelas que el aborto inducido tiene sobre la salud mental. Estas investigaciones han girado en torno a la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias y las conductas suicidas y autoagresiones. Los resultados de dichas investigaciones, a menudo han resultado controvertidos y en algunas ocasiones inconsistentes, con un gran número de estudios que han encontrado efectos adversos asociados con el aborto y algunos otros que no lo han hecho.

El argumento mayormente esgrimido para despenalizar el aborto y como ha sucedido, hacerlo libre, es que el embarazo no deseado y/o el posterior nacimiento del niño/a, supondrán un grave riesgo para la salud psíquica de la madre. Sin embargo, No existe ninguna investigación que haya encontrado que el aborto inducido se asocie a una mejor evolución de la salud mental, mientras que son cada vez más los estudios que sugieren lo contrario, o que encuentran resultados neutros.

Por lo tanto, se hace necesario continuar con la investigación en este campo, especialmente en población española, ya que apenas sí hay estudios en nuestro país.